sábado, 13 de junio de 2026

La llamada

Detrás de mi árbol
escondí tu palabra,
quería que el silencio
fuera quien me llamara.

Quería saber
si realmente escuchabas,
lo que entre mis ramas
se ocultaba.

Era el acto de conocerme
el que mi corazón buscaba,
y te utilicé a ti,
el instrumento que amaba.

Mientras el viento susurraba
su canción de madrugada,
las hojas iniciaban el baile
de la verdad vislumbrada.

Y yo permanecía atento
al concierto que me dabas,
entre flores y lunas
la tierra me lo cantaba.

Esta partitura inmensa
que todo lo llenaba,
no tenía fin ni principio,
era la eternidad soñada.

Y en este gozar sublime
de melodía glorificada,
supe encontrarme yo mismo
a través de tu llamada.



martes, 9 de junio de 2026

Perdido

Te has ido.
Te has perdido.
No sé dónde estás.
No estás conmigo,
y eso, me hace dudar.
¿Habrás encontrado
mi presencia
en otro lugar?
No sé que pensar.
Creí que este era mi sitio,
que no tenías
adónde marchar.
Pero ahora,
ya no te siento,
y no sé dónde buscar.
Quiero recuperarte.
Quiero saber que estás dentro.
Que me das vida.
Que me das intensidad.
Así sabré que yo era el perdido,
y me volverás a encontrar.




lunes, 8 de junio de 2026

El habla y el silencio

El habla necesita compañía, el silencio necesita soledad.
El habla quiere conquistar a los demás, el silencio quiere conquistarte a ti mismo.
El habla crea amigos y enemigos, el silencio es amigo de todos.
El habla necesita respeto, el silencio tiene ya este respeto.
El habla está relacionada con la tierra, el silencio es trascendente.
El habla educa, el silencio exalta.
El habla tiene limitaciones, el silencio es ilimitado.
El habla necesita esfuerzo, el silencio mucho más.
El habla es humana, el silencio es divino.
Mientras hablas te oyen otras criaturas, en silencio puedes oír al Creador. El silencio te lleva a la quietud de la mente, luego a la introspección, a la purificación y, finalmente, a la liberación.

Prema Panduranga.
Maestra hindú.

lunes, 1 de junio de 2026

El tablero

Si el nacimiento,
la vida y la muerte,
son un juego,
¿Por qué escogemos
las fichas oscuras?
¿Por qué ensuciamos
el tablero?
No será que estamos ciegos
y no podemos ver
lo que llevamos dentro.
Si levantamos la vista
vemos las estrellas,
que brillan
en un inmenso cielo.
Pero nosotros,
empequeñecidos,
somos enanos eternos.
Tanto queremos crecer
que nos quedamos
en el intento.
De tanto proyectar
la película
en nuestro cerebro,
somos enfermos crónicos,
perdidos en el sufrimiento.
La solución
la tienes delante
en todo momento.
Abre tus brazos al Amor,
convierte tu corazón
en un faro de conocimiento.
Así caminarás en la luz.
Así podrás ver bien el tablero.
Y sabrás elegir tu ficha,
sin que el miedo
oscurezca tu entendimiento.