sábado, 1 de diciembre de 2018

Alma creativa

Dedicado a mi amigo José Antonio

Te recorre la corriente,
la corriente de la vida.
Te enchufas a ella,
la tienes activa.
Expresando a borbotones 
tu capacidad creativa.
Te rindes al instante,
es una batalla perdida.
Eres un canal recorriendo
los senderos del artista.
Todo funciona por completo,
todo cuadra, no hay aristas.
Te recoges a ti mismo
para abrirte sin cortapisa.
Tu alma se expansiona
volcando tu maravilla.
Al final de todo sólo escribes
pleno de gozo y dicha.

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viernes, 30 de noviembre de 2018

El Rincón de la Integridad

  El pasado lunes día 26 tuve el placer de ser invitado por mi amiga Elisabeth Méndez a su programa radiofónico "El Rincón del Alma". Allí compartimos sobre mi próxima charla "Un país llamado Integridad". La cual, como podréis escuchar tendrá lugar en el día de hoy, viernes 30, a las 19 horas, en el Rincón de Kiko, en calle San José nº 21, Sevilla.


sábado, 24 de noviembre de 2018

La batería de la vida

  La batería de la vida poco a poco se le iba, cansado de actualizaciones que le consumían seguía atado a un pensamiento que lo dejaba sin energía. No podía parar de pensar y lo sabía. Era un adicto a la creencia vivida. Un fantasma perdido en un sueño de fantasía por el que deambulaba sin faro, sin timón, sin guía. No sabía lo que hacía y aun así lo seguía haciendo, como un autómata, siguiendo las instrucciones que marcaban la mayoría. Algo en su interior le decía: "No sueñes más, despierta de la ilusión y vive la vida", pero, ¿cómo hacerlo con tanta oscuridad enaltecida? Y descubrió, que el problema real, era su falta de perspectiva. Su miedo lo ataba en corto y él, sintiéndose sobrepasado, ni se atrevía.
Era todo un circo que no te dejaba salir de la pista, porque si lo hacías ¿Dónde ibas? ¿Se acabarían las distracciones, los payasos, la risa? ¿Cómo vivir sin disfrutar del espectáculo que la gran carpa ofrecía? Había seguido todas las normas, decretos, instrucciones, para ser el maestro de los artistas, y aun así, en ese circo, la vida se le iba. 

  
  Finalmente salió. Pasó a ser minoría. Y se dio de bruces con un silencio que no sabía que existía. Al principio, sintió pavor, añoró el ruido que la carpa le ofrecía. Tuvo la tentación de volver, a lo conocido, a lo controlado, a donde la masa le protegía. Hasta que detrás de ese miedo descubrió una paz que sintió que le pertenecía. Era él, estaba aquí, de verdad, se sentía, pero no había límites, en todo se percibía. La posibilidad no existía pues todo era posible en esta nueva situación que le acontecía. Su batería recargó y dejó de estar enchufado buscando vida. Vibraba con tal amor que nada le resultaba ajeno, recorría mundos en instantes de eternidad complacida. Así pudo volver a la carpa, al circo, para demostrar a los demás que podían salir si se lo permitían. Partir y regresar, con su libre elección ejercida, porque ya nunca más, su batería, se agotaría.

martes, 16 de octubre de 2018

Hay algo en mí

Hay algo en mí
que no soy yo.

Se me figura ser
y siendo me dice adiós.
Me llama desde dentro
sin saber si escucho o no.

Hay algo en mí
que no soy yo.

Es un silencio que habla
manifestando su amor.
Un algo me dice todo
sin que yo exista.
¡Qué sé yo!

Hay algo en mí
que no soy yo.

Una sutil presencia,
un dulce candor,
un vacío que te llena,
una señal de Dios.

Hay algo en mí
que no soy yo.

sábado, 13 de octubre de 2018

"Palabras de Silencio" en Las cuatro estaciones

  Gracias al programa "Las cuatro estaciones" de Radiópolis  y a su director-presentador, mi gran amigo, Rafael Bascón, podemos contar con la grabación de la charla que compartí el pasado 28 de septiembre en el centro La Biosfera, en Tomares, gracias también a Luisa y Pepe por su entrega y hospitalidad. En el programa se incluyen veintitrés minutos de la charla así como un homenaje de Alayra al poner en canción mi poema "He vuelto a ti".

 

domingo, 30 de septiembre de 2018

Miradas

No se mira ya la gente.
Ciegos de no mirar
han perdido la costumbre
de mirarse cara a cara,
sólo miran pantallas.

No se mira ya la gente.
No se saben ya mirar.
Dejan sus ojos vacíos
y sus pupilas inertes,
apagadas de vida,
encendidas de muerte.

No se mira ya la gente.
Han olvidado el placer
de verse continuamente,
de averiguarse los secretos,
de amarse secretamente.

Son sólo sombras que andan
llenas de mirar ausente,
miradas que al no decir nada
se pierden en la mente
No se mira ya la gente.

Incluso siendo de día
la noche les pertenece,
parapetados en lo oscuro
no miran, duermen.
No se mira ya la gente.

Se olvida la realidad,
el contacto visual consciente,
y todos caminan huidizos
sin siquiera tenderse puentes.
No se mira ya la gente.

Mírame a mí, no más.
Sigue el camino de una mirada 
que quiere verte.
Así dejarás de danzar
la danza del inconsciente.
No se mira ya la gente.



viernes, 14 de septiembre de 2018

El país Integridad

  En la comarca de la verdad existía un país que destacaba por encima de todos los demás. Este país se llamaba Integridad y los pobladores del mismo eran conocidos como "los íntegros". En este renombrado país las divisiones no existían por ninguna parte. No había fronteras que lo delimitaran, por tanto, en cualquier momento podías convertirte, aún sin saberlo del todo, en habitante del mismo, y ser por lo tanto un íntegro. No existían clases sociales, no existían partidos políticos, no existía el dinero, todo en este país hablaba de su sencillez, de su comprensión, de su amabilidad, de su hospitalidad. Las necesidades estaban mas que cubiertas pues al no existir la mentira (desaparecida hace mucho tiempo de esta comarca) las dobles intenciones, las falsedades. las hipocresías, no tenían razón de ser, y simplemente no existían. Cada habitante aprendía desde pequeño que la mejor forma de aportarse a sí mismo y a la comunidad era realizando aquella labor que le fuera satisfactoria y para la que estuviera dotado. De este modo cada uno era feliz en el ejercicio de compartir, de ofrecer lo que llevaba dentro a los demás. La abundancia se atisbaba en todos y cada uno de los rincones de este amado lugar. La competitividad ni siquiera existía ya como palabra en las actas fundacionales de la comarca de la verdad, y la unión, era tal, que el lenguaje hablado y escrito se utilizaba tan sólo como deleite y expresión de creatividad, pues, en lo que a comunicación se refiere, la fusión con el otro favorecía que el sentimiento que salía de los corazones de todos fuera el acto comunicador por excelencia. El amor y el respeto eran tales que tan sólo una mirada bastaba para decirlo todo.

  En el país de Integridad los animales y las plantas eran numerosos y vivían en plena comunión con los humanos. Con ellos también habían desaparecido las barreras comunicativas de antaño y ejercían como un importante eje sustentador de ese equilibrio que se había establecido en todos los ámbitos de desarrollo del país. En cuanto al transporte, ya no era necesario. Debido a la propia evolución de los habitantes en su autoconocimiento habían desarrollado la capacidad de situarse, allí donde desearan hacerlo, porque, como dije anteriormente, los límites no existían en el país de Integridad. La música, las danzas, las artes..., eran componentes esenciales en la vida diaria, ya que las expresiones de creatividad, además de transmitir la belleza del corazón humano, eran infinitas e instantáneas. Por otro lado, no existía el tiempo de reloj. Todo se regía por los ciclos naturales en un eterno presente donde los ritmos de la tierra estaban totalmente coordinados, enlazados y armonizados con todo ser viviente.

  Y finalmente, deciros que el deporte nacional era jugar. Todo el mundo estuviera donde estuviera e hiciera lo que hiciera estaba jugando y divirtiéndose, pues la vida entera era un juego para ellos. Eso sí, los verdaderos maestros en ese arte han sido y siempre serán: los niños.

¿Queréis jugar conmigo?