Descansa
en manos del espíritu,
relájate,
entrégate a Él.
No tienes más
que dejarte hacer.
Es un abandono firme,
lleno de la paz
del saber.
Descansa y relájate.
Sé generoso contigo,
permítete agradecer.
Cada día que vives
es un regalo,
acéptalo, es tu deber.
El refugio de sus manos
es el descubrimiento
de lo que ha de acontecer.
No lo pienses tanto,
entrégate.
Tu corazón se abrirá.
Tu mente será un vergel.
Deja de esforzarte en vano,
descansa, relájate.