Perdidas en mil batallas
tus flores vienen a verme,
escondidas, ilegales,
como si fueran "sin papeles".
Misteriosas, seductoras,
sin anclajes ni rehenes,
sin avisar se me aparecen.
Dormidas en tu belleza
en despertares florecen
para hacerme abrir los ojos,
que no me canse de verte.
En sueños sigo tus pasos,
perdido en tus vaivenes,
me tienes atado a tu carro
sin que mi libertad esté ausente.
No tengo escapatoria,
tus fragancias me sostienen.
Tus encantos son los míos,
justo ahora, aquí,
sin dobleces.
No quiero más,
todo lo tengo,
contigo soy un jardín perenne,
para cultivarnos juntos
y que el amor nos contemple.
domingo, 16 de abril de 2017
sábado, 25 de marzo de 2017
El Stop olvidado
Transitaba por caminos luminosamente dorados, como baldosas de un país de Oz soñado. Todo era fluir, siguiendo los destellos de corazones acompañando. Pero tanto brilló, que se olvidó de que la luz del camino era su Ser equilibrado. Deslumbrado, quiso seguir, sin prestar atención a las señales que iban llegando, pues las baldosas, antes tan relucientes, lucían ahora apagadas en muchos de los tramos. La ceguera continuó y empezó a ver brillo donde la realidad era que estaba violentando su paso. Entonces llego el Stop, el amigo y compañero que cortó los senderos de golpe y porrazo. Allí donde la vista alcanzaba sólo veía líneas, que aunque también eran de luz, no dejaban otra opción que pararse un rato. Al pararse se observó y vio que la luz de las baldosas era la de su propio corazón reflejado. Un corazón que asfixiado de Amor se estaba agotando, puesto que la sombra de la confusión le había llevado a ofrecerse demasiado, cuando en realidad, de tanto dar, vacío se estaba quedando. Debía parar, dedicarse a recibir de sí mismo y de todos lados. El Stop fue el amigo necesario para recuperar su paso. De esta forma, el caminante, supo volver a fundirse con el ritmo de lo creado y ver de verdad que las baldosas seguían brillando.
jueves, 16 de febrero de 2017
Una gota de infinito
Una gota de infinito
decidió hacer turismo
y el universo ilimitado
le dio cobijo.
Recorrió galaxias,
firmamentos, constelaciones,
sin previo aviso,
y todo lo que vio
lo había ya visto,
en su interior estaba escrito.
Un día se encontró
una tormenta en un abismo,
en ella se atrapó,
llevándola al vacío.
Y allí, en su inmensidad,
descubrió un planeta pequeñito,
poblado de gotas
que se creían dios mismo.
Vivían separadas,
en la ilusión de lo finito,
sin llegar a conocerse,
perdidas en el camino.
La gota se quedó,
su eternidad aposentó
en cada individuo,
dándonos así oportunidad
de reconocernos dioses vivos,
donde la separación
dejó de tener sentido.
decidió hacer turismo
y el universo ilimitado
le dio cobijo.
Recorrió galaxias,
firmamentos, constelaciones,
sin previo aviso,
y todo lo que vio
lo había ya visto,
en su interior estaba escrito.
Un día se encontró
una tormenta en un abismo,
en ella se atrapó,
llevándola al vacío.
Y allí, en su inmensidad,
descubrió un planeta pequeñito,
poblado de gotas
que se creían dios mismo.
Vivían separadas,
en la ilusión de lo finito,
sin llegar a conocerse,
perdidas en el camino.
La gota se quedó,
su eternidad aposentó
en cada individuo,
dándonos así oportunidad
de reconocernos dioses vivos,
donde la separación
dejó de tener sentido.
jueves, 2 de febrero de 2017
Musa
Lo escribí hace un par de semanas cuando, inmerso en el miércoles más frio del invierno, caminaba en soledad por calles nocturnas que me abrigaban en el sol de mi presencia. Aquí y ahora con vosotros lo comparto.
Sus dos ojos miran mi ausencia
rescatando del olvido
caminos intransitables.
Su nariz respira mi aliento
y perfuma el aire
llenando de aromas la superficie
por mis pulmones abarcada.
Su boca,
firme ladrona de mis besos,
me convierte en delincuente
con sólo rozarme sus labios.
Su cuello,
se yergue firmemente seguro,
enredándose en el mío
para no tener fin ni principio.
Su pecho,
refugio de mis andanzas,
invita al recogimiento perpetuo,
abrazado por dos colinas palpitantes.
Su vientre,
me lleva a la locura
de saberme el loco más cuerdo,
teniendo el mundo por montera.
Y más abajo...
me pierdo.
Me encuentro perdido
y perdido me encuentro,
para, una vez rendido,
reconocerme en su infinitud,
donde no existen los límites.
miércoles, 18 de enero de 2017
El sonido del silencio (Parte 2)
Aquí tenéis la segunda parte de la charla que ya ha sido proporcionada por Mindalia TV.
martes, 17 de enero de 2017
El sonido del silencio
Os presento el enlace de la primera parte de la charla "El sonido del silencio" que tuve el placer de compartir el pasado 9 de diciembre en el Rincón de Kiko. Muchísimas gracias a Kiko por ofrecer el espacio y a Mindalia TV por su labor de difusión y por la calidad del video.
viernes, 9 de diciembre de 2016
Creación
En la inmensidad del infinito una pareja decidió establecer su compromiso. Él se convirtió en el mundo para ella, en su mundo y en todos los posibles mundos manifestados y por manifestar. Allá donde ella se encontraba él hacía acto de presencia. Inseparablemente unidos no tenían fin ni principio, fundidos en un Amor jamás descrito. Ella, por su parte, era la eterna compañera, todo lo que existía y dejaba de existir pasaba por su manto de dicha, y él, extasiado ante la contemplación de lo sublime, no podía más que entregarse a la realización de su eterna compañía. Juntos decidieron expresarse, y lo infinito se volvió palpable. En cada acto, en cada cosa creada, la singularidad de su poder creativo llenó la existencia de sencillas complejidades, que no eran entendibles, pero si experienciables. Inventaron el vivir como único objetivo en una eternidad inabarcable, y siguieron derrochando creatividad a raudales. Cuando algo parecía acabar, otro ciclo tomaba el relevo para seguir integrando las partes. Así descubrimos la totalidad, que se hallaba presente en cada nimiedad, en cada acontecimiento, por mucho que quisiéramos calificarlo como no relevante. En este existir, donde el amor era la única condición indispensable, todo se volvió gozo, el disfrute era inevitable. Y comprendimos por fin, que en la esfera de la eternidad, esta pareja estaba en todas partes, pues el Todo y la Nada, nunca podrían separarse.
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