lunes, 26 de marzo de 2018

Tu rostro

Es tu rostro el que me llama
a lo lejos, soplando vientos
que murmuran mi nombre.

Es tu rostro el que se esconde,
sigiloso entre las nubes,
de una lluvia aproximada 
por la sed de mis labios.

Es tu rostro el que describo
cuando miro la vida sin artificios
entregándome a una imagen
que también es la tuya.

Es tu rostro el que 
ahuyentado de caricias,
rebosa mi amor por todas partes
y me sonríe generoso.

Es tu rostro, amada mía,
el que sin comparaciones me delata,
convirtiéndome en el amante de los amantes,
infinitamente satisfecho.

Es tu rostro que es el mío,
porque al mirarnos a los ojos
sólo sabemos fundirnos,
y donde antes éramos dos
ahora somos lo mismo.


Mirlo

Negro sobre verde.
Mirlo en césped,
corredor de marcha silvestre.
Ritmo y simiente.





viernes, 23 de febrero de 2018

El vendedor de felicidad

  El vendedor de felicidad recorría los caminos aparentemente menos transitados, donde las multitudes escaseaban al momento, donde una mirada era el anuncio de una oportunidad de descubrimiento, donde un gesto era una confirmación del amor que llevamos dentro. Su tarjeta de visita era la sonrisa, la contraseña por todos validada para que la felicidad fuera manifestada. El vendedor de felicidad no quería contrapartida, pues en el simple hecho de compartir residía. Su gratificación era la felicidad misma, que con amplia generosidad repartía. Sin embargo, las multitudes, de sus amaneceres huían, y parloteando sin parar vivían perdidas. Abarrotadas de conceptos las gentes querían ver, pero, en su noche, la oscuridad les invadía. Aunque el vendedor lleno de ofertas felices por su lado pasará, en su negrura sublime, no veían nada. Y la insensibilidad era tal, que por mucho que el vendedor gritara, sus oídos sordos, cerrados a escuchar estaban. El vendedor supo en todo ello discernir lo que el asunto comunicaba y sabiamente decidió retirarse a aquellos lugares donde la sonrisa, de por sí, abundaba. Así, de esta sutil manera, descubrió la infancia. Y vio como los niños la sonrisa la llevaban incorporada. Nada vendió, pero no hizo falta, pues la felicidad allí estaba multiplicada. Más adelante, con la "edad del júbilo" se encontró. Aquí había menos sonrisas, es verdad, pero las que había emitían una paz inusitada y tenían la capacidad de transmitir todo aquello que, él mismo, con tanto fervor practicaba. Entonces, se dio cuenta también que en ese lugar su venta tampoco era necesaria. Finalmente, se topó con los que adultos a si mismos se llamaban. Estas personas eran los principales integrantes de las multitudes antes mencionadas. Ellas pensaban mucho en la felicidad y cuanto más pensaban más de ella se alejaban. No obstante, algunas de ellas empezaban a descubrir que en la multitud todo se distorsionaba, debido a lo cual empezaron a dejar los caminos atestados para refugiarse en su humilde morada. Allí, en la morada de su corazón, el Amor les hablaba y casi sin darse cuenta en el camino de la sencillez sus pasos se hallaban. Curiosamente, en ese camino el vendedor de felicidad a todas horas estaba y la puerta de la sonrisa se dibujaba en todas las caras. El eco de este esplendor en todos los caminos vibraba y entonces, la felicidad y su vendedor, se volvieron universales, pues todo el mundo reconoció, al fin, que ser feliz era el verdadero estado de su alma.

sábado, 3 de febrero de 2018

Un día de Febrero

Un día firmado en el calendario.
Un día sin santo, vela, ni rosario.
Un día incendiario, proscrito,
donde los labios huidizos
buscan encontrar su sitio.
Un día que levanta el mar
y se esconde en los riscos,
tempestuoso y maldito.
Un día olvidadizo,
donde las mariposas
vuelan en el abismo.
Un día hambriento de sacrificios,
perdido en sombras
que le dan cobijo,
callando secretos
que estuvieron vivos.
Un día marrón, gris,
incluso enamoradizo,
contradictorio en sus permisos.
Un día que muere y resucita,
metido en un bucle
sin fin ni principio.

viernes, 26 de enero de 2018

El jarabe del "darse cuenta"

Algunos semáforos reparten curvas
escondidos en las sonrisas misteriosas
de los ojos de la medianoche.

Las señales te dan los buenos días
refugiadas en su atalaya de encrucijadas
para indicarte la dirección de tu camino.

Los árboles se alzan majestuosos
entre contaminaciones imberbes
demostrando su gigantesca naturaleza
llena de vida.

Los vehículos fuman desesperados
emitiendo al mundo sus gases de miedo
sin que el valor de la nicotina
baje de cotización.

Las nubes se reúnen buscando lluvias
desaparecidas tras la ignorancia
de un agua que no quita ya la sed.

Los dirigentes, marionetas de lo absurdo,
parlotean despavoridos gritando hazañas
que no tienen sentido.

Y el ciudadano, es un juguete roto,
consumido por el virus de la manipulación,
que no tiene otro arreglo
que empezar a tomarse el jarabe del "darse cuenta"

Y tú, ¿sabes donde está tu jarabe?

jueves, 25 de enero de 2018

El molde de tus pisadas.

Las huellas de mis heridas
se perdieron en el abismo.
El molde de tus pisadas 
me sirvió de cobijo.
Las lágrimas quedaron atrás
bajo el paraguas del olvido.
Ahora todo es avanzar
con consciencia y sin remilgos.
La distancia no tiene final
pues mi Ser es infinito.
Allí donde deba estar
me hallaré pleno en servicio.
Oyendo a tu corazón cantar
abrazado junto al mío.

sábado, 23 de diciembre de 2017

Un té con Julia

Uno de los más novedosos espacios de difusión creados por la Asociación Hinneni, a la que tengo el gusto de pertenecer, es "Un té con Julia". El pasado mes de Octubre tuve ocasión de asistir a dicho programa y compartir con ella, Julia Rabadán, un momento maravilloso. Aquí os dejo el video que se realizó de nuestro encuentro.