En las paredes del tiempo
se reflejan las sombras
del entendimiento,
para que aquel que lo desee
pueda verse sin remordimiento.
Es cuestión de abrirte
a la pureza del sentimiento,
así aparecerán los espejos
donde verse es un privilegio.
La humildad descorre la cortina
que oculta el tesoro
que llevas dentro.
¡No seas insensato!
No desperdicies este momento.
Y construye la obra,
en tu cuerpo,
en tu mente,
en tu Espíritu inmenso.
Y cuándo hayas de marchar,
no tendrás que mirar atrás,
estarás plenamente satisfecho,
porque viste tu sombra
en las paredes del tiempo.
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