En la inmensidad del infinito una pareja decidió establecer su compromiso. Él se convirtió en el mundo para ella, en su mundo y en todos los posibles mundos manifestados y por manifestar. Allá donde ella se encontraba él hacía acto de presencia. Inseparablemente unidos no tenían fin ni principio, fundidos en un Amor jamás descrito. Ella, por su parte, era la eterna compañera, todo lo que existía y dejaba de existir pasaba por su manto de dicha, y él, extasiado ante la contemplación de lo sublime, no podía más que entregarse a la realización de su eterna compañía. Juntos decidieron expresarse, y lo infinito se volvió palpable. En cada acto, en cada cosa creada, la singularidad de su poder creativo llenó la existencia de sencillas complejidades, que no eran entendibles, pero si experienciables. Inventaron el vivir como único objetivo en una eternidad inabarcable, y siguieron derrochando creatividad a raudales. Cuando algo parecía acabar, otro ciclo tomaba el relevo para seguir integrando las partes. Así descubrimos la totalidad, que se hallaba presente en cada nimiedad, en cada acontecimiento, por mucho que quisiéramos calificarlo como no relevante. En este existir, donde el amor era la única condición indispensable, todo se volvió gozo, el disfrute era inevitable. Y comprendimos por fin, que en la esfera de la eternidad, esta pareja estaba en todas partes, pues el Todo y la Nada, nunca podrían separarse.
viernes, 9 de diciembre de 2016
miércoles, 30 de noviembre de 2016
El sonido del silencio
El próximo viernes día 9 de Diciembre a las 19 horas tendré el placer de compartir con vosotros una charla titulada "El sonido del silencio". El lugar será en el Rincón de Kiko, en calle San José 21-23, en Sevilla. Debido a lo limitado del aforo es necesario llamar o ponerse en contacto por email para reservar plaza (en cartel adjunto figuran todos los datos). Estaré encantado de recibiros.
domingo, 13 de noviembre de 2016
Y vuelvo a elegir
Dedicado a ti.
Abro las persianas
de este amor que nos comparte.
La luz entra a raudales
iluminando la habitación
de nuestras convivencias.
Y vuelvo a elegir
pasar el día contigo.
Los momentos se hacen eternos
cuando la dicha de tu compañía
me sobrepasa.
Lo sutil se hace sublime
al sentir los besos
de tu sonrisa en mi cara.
Y vuelvo a elegir
pasar el día contigo.
El eco de nuestra felicidad
se expande en los acantilados
de tu belleza.
La música de tu conversación
adorna mis oídos
entre armonías y certezas.
Y vuelvo a elegir
pasar el día contigo.
Volamos juntos de la mano
atravesando lo inexplicable.
Creamos amor en la inmensidad
de los pequeños detalles.
Cruzamos ríos y mares
sin barco, vela, ni sextante.
Nos sumergimos en la profundidad
para salir a flote
sin ataduras ni cárceles.
Y vuelvo a elegir
pasar el día contigo.
Libres para siempre.
Eternamente vivos.
viernes, 4 de noviembre de 2016
Reconciliación
He soñado contigo.
Sin decirnos nada
todo estaba dicho.
Las palabras sobraban,
los silencios lo mismo.
Las miradas...
un abismo.
El puente de nuestros brazos
cruzaba el infinito.
Se acabaron las distancias.
Se acabaron los suplicios.
Reencuentro en toda regla
en un punto del destino.
Tú y yo, sin filtros,
para siempre unidos.
Sin decirnos nada
todo estaba dicho.
Las palabras sobraban,
los silencios lo mismo.
Las miradas...
un abismo.
El puente de nuestros brazos
cruzaba el infinito.
Se acabaron las distancias.
Se acabaron los suplicios.
Reencuentro en toda regla
en un punto del destino.
Tú y yo, sin filtros,
para siempre unidos.
domingo, 16 de octubre de 2016
Sol-Edad
Una situación por muchos defenestrada. En desbandada corremos a huir de esta escurridiza dama rechazada por la sociedad imperante. Una sociedad programática, definitoria, sistemáticamente ausente de lo real que no hace otra cosa que intentar imponernos las instrucciones de un vivir sin vida en el que muchos andan mas que atrapados. Estar solo es una etiqueta que delimita los límites de un fracaso inventado al que muchas almas se ven arrastradas víctimas de la inconsciencia que las posee, que las abruma. "No puedo estar sólo". "No puedo estar sola". Y, aún estando "en pareja", vuelven una y otra vez las etiquetas sobre el cuándo, el cómo, el qué, en un desfile interminable de autoexigencias que te alejan cada vez más de lo único auténticamente real para ti, tú mismo. Sí, queridos compañeros y hermanos de experiencias, lo único que vemos una y otra vez somos nosotros mismos. Pero, ¿Qué eres tú? ¿Lo sabes o sólo crees saberlo? Mientras vivamos en la consciencia de separación donde la mente es la absoluta dominadora nunca sabremos plenamente lo que Es. Por tanto, estaremos viviendo a medias, con el freno de mano puesto, con limitadores de potencia adheridos a nuestra expresión energética. ¿Y esto es malo o bueno? ¿De verdad merece la pena planteárselo siquiera? Desde el momento en que nos hayamos prisioneros del mundo de las elecciones alimentamos cada vez más la división que nos aleja de la Unidad real que somos, que Es. Dediquémonos a vivir disfrutando de las experiencias sin juicio alguno, sólo así conseguiremos abrir las puertas de nuestro reconocimiento, para ello es necesaria la soledad. La soledad disfrutada y compartida contigo no tiene parangón, es la mejor compañía de todas. Ineludiblemente has de experienciar la "edad del sol" para que la luz de la creación se haga una contigo iluminando todo aquello que desees realizar como expresión de tu Ser. Abre los brazos a la soledad, hazte su amigo y el silencio que la acompaña te cantará al oído la melodía más hermosa que hayas podido oír jamás, tu propia melodía.
lunes, 29 de agosto de 2016
Hada amorosa
En un cuento de hadas donde todo era mágico vivía un caballero que todo su amor repartía. A todos y todas, sin excepción, este amoroso varón amaba sin medida, inmerso en el resplandor de ese amor que en todo su Ser resplandecía. Un día el caballero se deslumbró, quedó ciego, pero no lo sabía. Una amorosa hada había seguido sus pasos con pasión y alegría, pues en él se sintió reconocida. Ambos se habían reencontrado en el camino de la vida y el Amor se multiplicó hasta el infinito, hasta la Esencia misma. Fueron momentos de belleza, de pureza, de creación y armonía, pues el caballero aun veía. Pero una vez quedó ciego pretendía ver, cuando la realidad era bien distinta. Se dejó de amar y el hada, que siempre estuvo a su lado, también se contagió de este estigma. Hasta que un día, el hada, siendo consciente de la profunda ceguera que al caballero consumía, decidió que, deslumbrados ambos,caminar no podrían. Era tanta la luz que perdieron perspectiva, y el cuento de hadas, se desvanecía. El hada amorosa se marchó, porque sabía que el Amor que ambos eran siempre lo serían, y que así, el caballero recuperaría la vista. Llegado el momento, todos los resplandores del mundo deslumbrarlos no podrían, pues habrían llegado a ser tal Amor que todo brillo con ellos Uno siempre sería y, de este modo, el cuento de hadas nunca acabaría, sería la Vida misma.
"Mi inmenso agradecimiento y amor a todas aquellas hadas amorosas que se han cruzado en mi vida para hacerme ver mi ceguera".
lunes, 22 de agosto de 2016
Inmensidad
No tiene punto de partida.
No tiene principio,
tampoco final.
No hay itinerario
que marque el lugar.
No hay guías,
no hay mapas,
que te digan donde estás.
Eres tú, tú solo,
acompañando nada más.
Sin intervención,
sin protagonismo,
en el vacío de la inmensidad.
Llenándote en la nada,
vaciando lo irreal.
Estás en el sitio correcto
y siempre lo has de estar.
Quizás no lo sepas
pero eso da igual.
Algún día la sabiduría
en ti residirá.
En silencio, sin aspavientos,
en la profundidad de tu hogar.
Allí donde lo eres Todo.
Allí donde el Ser es estar.
No tiene principio,
tampoco final.
No hay itinerario
que marque el lugar.
No hay guías,
no hay mapas,
que te digan donde estás.
Eres tú, tú solo,
acompañando nada más.
Sin intervención,
sin protagonismo,
en el vacío de la inmensidad.
Llenándote en la nada,
vaciando lo irreal.
Estás en el sitio correcto
y siempre lo has de estar.
Quizás no lo sepas
pero eso da igual.
Algún día la sabiduría
en ti residirá.
En silencio, sin aspavientos,
en la profundidad de tu hogar.
Allí donde lo eres Todo.
Allí donde el Ser es estar.
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