Es un auténtico regalo
el que mi corazón
se desparrame
con tu Amor.
Es entonces cuando,
cada una de mis células,
canta tus alabanzas,
henchido por tu gloria
en mí manifestada.
El gozo sin nombre
me posee por entero,
y dejo de ser yo,
para convertirme en ti,
en un solo instante.
Los brazos se me abren
al intentar contener
todo este Amor
que me profesas.
No puedo más
que permanecer aquí,
ante tu grandeza.
Me vuelvo pequeño
por este Amor insondable.
Y finalmente soy Uno,
porque tu Amor,
me ha dado la llave.

