Vienes.
Estás viniendo a verme.
Cada vez más cerca.
Cada vez más intensamente.
Tu luz, calmada,
me envuelve.
La paz,
que antes era soñada,
la tengo presente.
Y todo gracias a ti,
a tu amor,
a tu guía,
que siempre estuvo,
mientras yo estaba ausente.
Los ríos de la alegría
fluyen en el manantial
de este humilde Ser,
que ya sabe quererte.
Es tan dulce tu visita,
que las puertas de mi hogar
desaparecen.
Porque mi casa eres tú,
lo has sido siempre.
Y cuando de verdad
te he recibido,
has venido a verme.
No hay comentarios:
Publicar un comentario