viernes, 4 de enero de 2019
Charla "Un país llamado Integridad"
El pasado 30 de Noviembre compartí una charla en el Rincón de Kiko que ahora os presento aquí en formato video por gentileza de Armando Gutiérrez, de la Asociación Hinneni y Derviche films.
martes, 1 de enero de 2019
Muchos somos
De tantos hombres que soy, que somos,
no puedo encontrar a ninguno:
se me pierden bajo la ropa,
se fueron a otra ciudad.
Cuando todo está preparado
para mostrarme inteligente
el tonto que llevo escondido
se toma la palabra en mi boca.
Otras veces me duermo en medio
de la sociedad distinguida
y cuando busco en mí al valiente,
un cobarde que no conozco
corre a tomar con mi esqueleto
mil deliciosas precauciones.
Cuando arde una casa estimada
en vez del bombero que llamo
se precipita el incendiario
y ese soy yo. No tengo arreglo.
¿Qué debo hacer para escogerme?
¿Cómo puedo rehabilitarme?
Todos los libros que leo
celebran héroes refulgentes
siempre seguros de sí mismos:
me muero de envidia por ellos,
y en los filmes de vientos y balas
me quedo envidiando al jinete,
me quedo admirando al caballo.
Pero cuando pido al intrépido
me sale el viejo perezoso,
y así yo no sé quien soy,
no sé cuantos soy o seremos.
Me gustaría tocar un timbre
y sacar el mí verdadero
porque si yo me necesito
no debo desaparecerme.
Mientras escribo estoy ausente
y cuando vuelvo ya he partido:
voy a ver si a las otras gentes
les pasa lo que a mí me pasa,
si son tantos como soy yo,
si se parecen a sí mismos
y cuando lo haya averiguado
voy a aprender tan bien las cosas
que para explicar mis problemas
les hablaré de geografía.
Pablo Neruda de su obra Estravagario
no puedo encontrar a ninguno:
se me pierden bajo la ropa,
se fueron a otra ciudad.
Cuando todo está preparado
para mostrarme inteligente
el tonto que llevo escondido
se toma la palabra en mi boca.
Otras veces me duermo en medio
de la sociedad distinguida
y cuando busco en mí al valiente,
un cobarde que no conozco
corre a tomar con mi esqueleto
mil deliciosas precauciones.
Cuando arde una casa estimada
en vez del bombero que llamo
se precipita el incendiario
y ese soy yo. No tengo arreglo.
¿Qué debo hacer para escogerme?
¿Cómo puedo rehabilitarme?
Todos los libros que leo
celebran héroes refulgentes
siempre seguros de sí mismos:
me muero de envidia por ellos,
y en los filmes de vientos y balas
me quedo envidiando al jinete,
me quedo admirando al caballo.
Pero cuando pido al intrépido
me sale el viejo perezoso,
y así yo no sé quien soy,
no sé cuantos soy o seremos.
Me gustaría tocar un timbre
y sacar el mí verdadero
porque si yo me necesito
no debo desaparecerme.
Mientras escribo estoy ausente
y cuando vuelvo ya he partido:
voy a ver si a las otras gentes
les pasa lo que a mí me pasa,
si son tantos como soy yo,
si se parecen a sí mismos
y cuando lo haya averiguado
voy a aprender tan bien las cosas
que para explicar mis problemas
les hablaré de geografía.
Pablo Neruda de su obra Estravagario
sábado, 29 de diciembre de 2018
He vuelto
He vuelto a vestir
el uniforme de combate
de tus heridas, amor mío.
A torear entuertos
en las plazas de tus más altos
renombres.
A ser el guionista de tus sonrisas,
el director de tus películas.
He vuelto, amor mío.
A ser la canoa de tus descensos,
el descubridor de tus Américas,
el comediante de tus risas.
El equilibrista de tus alambres,
el viajero de tus territorios más inexplorados,
el sabio de todas tus bibliotecas.
He vuelto, amor mío.
A ser el ladrón de tus besos,
la suavidad en tus labios,
el criminal de tus delitos más extraños.
El investigador privado de tu vida,
el Dios de tus religiones prohibidas,
el guardián de la puerta de tus secretos.
He vuelto, amor mío.
A ser el cantante de tus melodías,
el compositor de tus sinfonías más sublimes,
el escalador de tus montañas más elevadas.
El artista de tu obra de arte,
el maestro de tus enseñanzas,
el guía que se pierde en tus silencios.
He vuelto, amor mío.
Y sigo volviendo,
fabricando el puzzle de tus sentimientos.
el uniforme de combate
de tus heridas, amor mío.
A torear entuertos
en las plazas de tus más altos
renombres.
A ser el guionista de tus sonrisas,
el director de tus películas.
He vuelto, amor mío.
A ser la canoa de tus descensos,
el descubridor de tus Américas,
el comediante de tus risas.
El equilibrista de tus alambres,
el viajero de tus territorios más inexplorados,
el sabio de todas tus bibliotecas.
He vuelto, amor mío.
A ser el ladrón de tus besos,
la suavidad en tus labios,
el criminal de tus delitos más extraños.
El investigador privado de tu vida,
el Dios de tus religiones prohibidas,
el guardián de la puerta de tus secretos.
He vuelto, amor mío.
A ser el cantante de tus melodías,
el compositor de tus sinfonías más sublimes,
el escalador de tus montañas más elevadas.
El artista de tu obra de arte,
el maestro de tus enseñanzas,
el guía que se pierde en tus silencios.
He vuelto, amor mío.
Y sigo volviendo,
fabricando el puzzle de tus sentimientos.
viernes, 14 de diciembre de 2018
Saber no sabiendo
No tengo conocimiento,
me lo dejé en el encierro.
Cuando salí libre
y me quité el traje de preso
me quedé vacío por dentro.
Dejé atrás lo sabido,
teorías y conceptos,
y supe sin saber nada
del todo y de su silencio.
Aprendí que estaba completo,
que yo era el universo,
las estrellas me acompañaron
en un viaje sin trayecto.
Recordé que era eterno,
que mis límites eran inventos,
y seguí caminando sin andar
con el gozo de compañero,
para mostrar a los demás
el Dios que llevaban puesto.
Y aunque volví a la prisión,
para poder hablarle a los presos,
yo era eternamente libre,
compartía no sabiendo.
me lo dejé en el encierro.
Cuando salí libre
y me quité el traje de preso
me quedé vacío por dentro.
Dejé atrás lo sabido,
teorías y conceptos,
y supe sin saber nada
del todo y de su silencio.
Aprendí que estaba completo,
que yo era el universo,
las estrellas me acompañaron
en un viaje sin trayecto.
Recordé que era eterno,
que mis límites eran inventos,
y seguí caminando sin andar
con el gozo de compañero,
para mostrar a los demás
el Dios que llevaban puesto.
Y aunque volví a la prisión,
para poder hablarle a los presos,
yo era eternamente libre,
compartía no sabiendo.
sábado, 1 de diciembre de 2018
Alma creativa
Dedicado a mi amigo José Antonio
Te recorre la corriente,
la corriente de la vida.
Te enchufas a ella,
la tienes activa.
Expresando a borbotones
tu capacidad creativa.
Te rindes al instante,
es una batalla perdida.
Eres un canal recorriendo
los senderos del artista.
Todo funciona por completo,
todo cuadra, no hay aristas.
Te recoges a ti mismo
para abrirte sin cortapisa.
Tu alma se expansiona
volcando tu maravilla.
Al final de todo sólo escribes
pleno de gozo y dicha.

Te recorre la corriente,
la corriente de la vida.
Te enchufas a ella,
la tienes activa.
Expresando a borbotones
tu capacidad creativa.
Te rindes al instante,
es una batalla perdida.
Eres un canal recorriendo
los senderos del artista.
Todo funciona por completo,
todo cuadra, no hay aristas.
Te recoges a ti mismo
para abrirte sin cortapisa.
Tu alma se expansiona
volcando tu maravilla.
Al final de todo sólo escribes
pleno de gozo y dicha.

viernes, 30 de noviembre de 2018
El Rincón de la Integridad
El pasado lunes día 26 tuve el placer de ser invitado por mi amiga Elisabeth Méndez a su programa radiofónico "El Rincón del Alma". Allí compartimos sobre mi próxima charla "Un país llamado Integridad". La cual, como podréis escuchar tendrá lugar en el día de hoy, viernes 30, a las 19 horas, en el Rincón de Kiko, en calle San José nº 21, Sevilla.
sábado, 24 de noviembre de 2018
La batería de la vida
La batería de la vida poco a poco se le iba, cansado de actualizaciones que le consumían seguía atado a un pensamiento que lo dejaba sin energía. No podía parar de pensar y lo sabía. Era un adicto a la creencia vivida. Un fantasma perdido en un sueño de fantasía por el que deambulaba sin faro, sin timón, sin guía. No sabía lo que hacía y aun así lo seguía haciendo, como un autómata, siguiendo las instrucciones que marcaban la mayoría. Algo en su interior le decía: "No sueñes más, despierta de la ilusión y vive la vida", pero, ¿cómo hacerlo con tanta oscuridad enaltecida? Y descubrió, que el problema real, era su falta de perspectiva. Su miedo lo ataba en corto y él, sintiéndose sobrepasado, ni se atrevía.
Era todo un circo que no te dejaba salir de la pista, porque si lo hacías ¿Dónde ibas? ¿Se acabarían las distracciones, los payasos, la risa? ¿Cómo vivir sin disfrutar del espectáculo que la gran carpa ofrecía? Había seguido todas las normas, decretos, instrucciones, para ser el maestro de los artistas, y aun así, en ese circo, la vida se le iba.
Finalmente salió. Pasó a ser minoría. Y se dio de bruces con un silencio que no sabía que existía. Al principio, sintió pavor, añoró el ruido que la carpa le ofrecía. Tuvo la tentación de volver, a lo conocido, a lo controlado, a donde la masa le protegía. Hasta que detrás de ese miedo descubrió una paz que sintió que le pertenecía. Era él, estaba aquí, de verdad, se sentía, pero no había límites, en todo se percibía. La posibilidad no existía pues todo era posible en esta nueva situación que le acontecía. Su batería recargó y dejó de estar enchufado buscando vida. Vibraba con tal amor que nada le resultaba ajeno, recorría mundos en instantes de eternidad complacida. Así pudo volver a la carpa, al circo, para demostrar a los demás que podían salir si se lo permitían. Partir y regresar, con su libre elección ejercida, porque ya nunca más, su batería, se agotaría.
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