martes, 27 de abril de 2021

Equivocado

Algo está equivocado
en este mundo 
que hemos creado.
Aunque no exista el error,
estamos errando.
No hay paz.
No hay unidad.
Algo está pasando.
No sabemos hablar,
charlamos sin descanso.
Creemos escuchar
y estamos pensando:
qué decir, qué opinar,
totalmente enajenados,
perdidos en diatribas
que no llevan a ningún lado.
La solución es el amor,
es el único remedio
para este ser humano,
así crearemos un mundo soñado.
Un mundo real,
sin ruidos,
sin egos parloteando.
Y cuando llegué el final,
nuestro hogar, 
nos abrirá los brazos.
En este momento preciado,
todo estará solucionado,
pues ocuparemos, al fin, el lugar
para el que fuimos creados.



 

viernes, 16 de abril de 2021

Amistad

¿Sabe usted
que no tiene de qué preocuparse?
Si yo ando cerca
me tiene de su parte.
Si usted anda en batalla
con los demonios de la tarde,
le llenaré de amaneceres,
me presentaré en su casa
dispuesto a abrazarle.
Ya le he dicho
que no tiene de qué preocuparse.
Si anda removido 
por los sentimientos
de un corazón que arde,
seré un fiel bombero,
haré de apagafuegos
para evitar el desastre.
Si usted se duerme
y no ve lo que tiene delante,
me mantendré sobre aviso,
dispuesto a despertarle,
y aunque el manto del olvido
le ciegue por un instante,
sepa usted que soy su amigo
y que si ando cerca
no tiene de qué preocuparse.
 


sábado, 3 de abril de 2021

La pluma del viento

Caen las letras del abecedario,
las hojas del calendario,
pasan los días,
pasan los años,
y yo sigo aquí, esperando,
a ser un libro abierto,
sin renglones torcidos
ni marcas del tiempo,
donde todo el mundo escriba
con la pluma del viento,
con letra legible,
sencilla, sin aspavientos,
para que todos entiendan,
sin demoras ni complejos,
que mi libro
es también el vuestro.














viernes, 2 de abril de 2021

La rueda de la vida

La rueda de la vida
gira y gira sin cesar,
por mucho que la detengas
no la podrás parar.

Unos son los que llegan.
Otros son los que se van.
Ir y venir de consciencias
hacia el alma universal.

Si luchas contra el movimiento
mareado vas a acabar,
no verás lo que es cierto,
perdido en tu divagar.

Gira tú mismo a tu ritmo,
tu corazón te lo dirá.
Así acabarás ensamblado
en la rueda de la verdad.

No tienes más que sentirlo,
en ti las respuestas están.
Atrévete a ser tú mismo,
lo demás te acompañará.

El destino está ya escrito:
Regresar a la eternidad.
Ser dioses en el abismo,
regresar al hogar.


jueves, 11 de marzo de 2021

Tonto

 Soy tonto de remate.

Doy, no veo quien tengo delante.

Lo hago sin condiciones,

en un acto de entrega al instante.

Y me dicen: Eres tonto,

¿no ves que está utilizándote?

Yo, cegado por el Amor,

todo lo veo brillante.

Hasta en el acto más oscuro

veo la luz mostrándose.

El aparente apagón

es una oportunidad de iluminarme.

Y yo, tonto de mí,

sigo dándome.

miércoles, 10 de marzo de 2021

El jardín secreto

Una mujer sin edad 
descansaba en su jardín secreto.
En medio del jardín
un estanque de silencio.
Donde navegaban flores
entre corrientes de ensueño.
Los pájaros solían cantar
con el lenguaje del viento.
Alrededor un vergel
de puro sentimiento.
En las alturas un cielo
de un azul eterno.
¿Y dónde está el hombre
de esta mujer de cuento?
Aquí, a su lado,
saboreando el momento.
Cuidando de este jardín
para él recién descubierto.
Viviendo la paz del amor
de dos seres sin miedo.
Una vez que abres la puerta
de tu corazón por completo,
todos los jardines son uno,
desaparecen los secretos.



domingo, 21 de febrero de 2021

La ciudad del olvido

   Existía un país, llamado Amnesia, donde los habitantes habían perdido la memoria de su origen. Esta situación se extendía a lo largo y ancho del territorio de dicho país como si de una epidemia generalizada se tratara. Incluso había lugares donde el grado de afectación se volvía aun más grave si cabe, uno de ellos era la capital, que todo el mundo conocía como la Ciudad del Olvido. En esta ciudad, absolutamente nadie recordaba nada de lo que realmente era. En cambio, se hallaban confusos, malhumorados, distraídos, desconfiados, pues no tenían ni idea de dónde venían y, por supuesto, ni mucho menos adónde se podían dirigir. Todos se conducían sonámbulos en un sin vivir perpetuo que los acomodaba en un miedo del que ni siquiera eran conscientes. Pasaban sus días monótonamente, hipnotizados por palabras vacías que parecían decirlo todo, cuando en realidad no decían nada en absoluto. Estaban embriagados de razonamientos y dialécticas que no les llevaban a ninguna parte más que a perder cualquier atisbo de paz que pudiera someramente subsistir en su ser abandonado. Llenaban su mente de supuestas preocupaciones en lugar de ocuparse de ellos mismos en realidad. El  mundo de lo artificial se había hecho el dueño de la capital del país por completo. Todo era banalidad, todo era distracción, todo era entretenimiento, todo era ruido. Las fronteras de esta gran ciudad, como las del propio país, estaban ampliamente vigiladas por fuerzas ignorantes con la total autorización de la ciudadanía. Así, se justificaban, e incluso alentaban, todo tipo de actos invasivos del espacio privativo de cada ser, en pro de una seguridad y protección falsas por completo. Las personas estaban dejando, sin saberlo, de ser personas para convertirse en máquinas, máquinas cuyo combustible principal era el miedo y sus derivados. 

  En la rutina diaria de este país amnésico abundaban: la distancia, la falta de amor, la exigencia, el control, el juicio, el grito, la exaltación, la violencia. Todo era un claro y fiel reflejo de la consecuencia generalizada que había traído consigo la perdida de memoria originaria en todos y cada uno: la falta de humanidad. El problema era que los engranajes eran tan poderosos, que mientras permanecieras prisionero de las fronteras, que tú mismo alimentabas, de esta gran nación, te sería literalmente imposible volver a ser humano. No quedaba otra opción que salir de allí, porque si permanecías dentro, por mucho que quisieras ver otra cosa no podías hacerlo, pues estabas sometido a la enfermedad desmemoriante.

   Algunas personas que empezaban a sentir la sutil robotización de sus expresiones humanas elaboraron planes para huir de Amnesia. Con el tiempo y la paciencia, muchas de ellas empezaron a conseguirlo y vieron claramente desde fuera como, tanto Amnesia como su famosa capital la Ciudad del Olvido, no eran otra cosa que una prisión de máxima seguridad para esclavos ignorantes de su autentica humanidad olvidada. Además lograron difundir cuales eran los medios a emplear para que los muros de esa gran prisión se vinieran cada vez más abajo y los ciudadanos pudieran ser libres de verdad, dejando la ignorancia atrás. La opción era clara, cambiar el combustible por Amor y sus derivados: silencio, recogimiento, respeto, compresión... Pero para que esto pudiera ocurrir de verdad la condición inexcusable era que cada individuo debía tomar la decisión por sí mismo llegado su momento, sólo así llegaría el día en que el gran país llamado Amnesia dejaría de existir.