lunes, 30 de noviembre de 2020

Te has olvidado

 ¿Te has olvidado
de abrazar a tu prójimo
como a ti mismo,
sin distancias ni distingos,
siendo los dos uno por completo?

¿Te has olvidado
de que tu palabra
sea un beso eterno
que acaricie los oídos 
y disipe los lamentos?

¿Te has olvidado
de mirar a los ojos de la gente
para que vean su calma
a través de los tuyos
y se sientan acogidos?

¿Te has olvidado
de quién es tu único dueño
al que debes servicio
sin ni siquiera saberlo?

¿Te has olvidado
del amor que eres
dejándote poseer
por el miedo a una muerte
que no es más que parte de la vida?

Dime,
querido compañero de viaje,
¿te has olvidado?

martes, 24 de noviembre de 2020

La Divinidad

   Os comparto el video de la charla sobre "La Divinidad" que se desarrollo el pasado día 20 a las 19 horas, vía online. Gracias al Rincón de Kiko por su labor de gestión y difusión y a todos los asistentes por vuestra presencia.



Sociedad Espejo

   Existía una sociedad llamada Espejo donde todo el mundo, sin saberlo, estaba condenado a mirarse a sí mismo. Ibas paseando por tu vida y, cada persona, cada acontecimiento con el que te encontrabas, te estaba hablando de ti. Sin embargo, en tu ceguera, tú seguías aferrado a la idea de que hablabas con otros, cuando la única y firme verdad es que, una y otra vez, no dejabas de hablar y ver otra cosa que no fueras tú. Bajo esta premisa vital, te subías constantemente al trono del orgullo, al compararte con otros y pensar que eras superior a ellos. Todo esto te llevaba a emitir juicios de valor sin medida que bajo la manta consistente de tu sistema de creencias tomabas como auténtica verdad, pero la realidad era bien distinta.

  Metido en tu propio autoconvencimiento pensabas que vivías en un sitio al que denominabas país, al que atribuías una bandera como estandarte distintivo y que era alimento de ese trono de orgullo en el que te encontrabas firmemente asentado. Y continuabas sin verte, hipnotizado, perdido en la entelequia de la separación, del favoritismo, de lo bueno y lo malo. Pero, aun así, la sociedad Espejo no hacía otra cosa que hablarte de ti. Ibas por la calle y creías ver los anuncios publicitarios donde otras personas te mostraban lo que deberías tener, lo que deberías hacer, lo que deberías ser, pero, una vez más, todo era producto del juego. Un juego individualista donde te creías distinto, diferente, mejor. Permitiéndote así establecer las reglas del mismo como únicas, exclusivas, indiscutibles, y apartando a todo aquél que no estuviera en consonancia  con las mismas. Así, sin apenas darte cuenta, empiezas a tomártelo todo en serio, dejas de divertirte, dejas de jugar. En definitiva, estás encerrado en un juego donde no te permites jugar.

  Olvidado e inconsciente de tu naturaleza de jugador, sufres, y llegas incluso a dejar tu ficha abandonada en medio del tablero. Sigues pensando que son otros los que juegan por ti y gritas, pataleas, te quejas, despotricas, porque no te gustan los entresijos de una estructura creadora de la que eres total, absoluta y plenamente responsable. Y la sociedad Espejo continua su marcha inexorable, siempre presente, siempre mostrándote, jugando al juego del yo para que veas por fin que tú eres cada instante. Unos y otros irán y vendrán, múltiples espejos para cada aprendizaje. Tú, tan sólo tienes que aprender a mirar, para poder ver, en cada uno, que es tu alma la que está llamándote.



sábado, 14 de noviembre de 2020

Él te llama

Él te llama.
Aunque tus oídos se muestren escondidos
a la melodía de su voz silenciosa,
Él te llama.
Aunque tus ojos permanezcan cerrados
a la luz de la existencia que emanas,
Él te llama.
Aunque tu corazón lata desbocado
sin seguir el ritmo preciso de tu instante,
Él te llama.
Aunque tus palabras griten la razón 
del ego que te posee por completo,
Él te llama.
Aunque tus actos sólo muestren
la eterna batalla que vives contigo,
Él te llama.
¡Ríndete!
Olvida todas las causas.
Abre el grifo de la fuente inagotable
que todo lo abarca.
Percibe el placer de lo inevitable
en cada llamada.
Entonces, el Amado,
te mostrará su morada.



lunes, 19 de octubre de 2020

No sé

No sé, cariño,
qué decirte,
cuando el amor que siento me desborda
y el envase de mis palabras
es demasiado pobre para contenerte.

No sé, cariño,
cómo mirarte ya,
cuando mis ojos se pierden en los tuyos
y me dejan ciego,
aturdidos por el resplandor de tu belleza.

No sé, cariño,
cómo andar contigo,
cuando el sentido de tus pasos es tan certero
que me quedo atrás,
por el simple placer de observar tu ritmo.

No sé, cariño,
como tocarte sin tocarme,
cuando nuestros gestos son uno sólo,
transmitiendo la verdad
de nuestro mutuo sentimiento.

No sé, cariño,
cómo no ser tú,
si lo soy ya siendo yo contigo,
siendo ambos,
amado y amante,
en este mismo momento.

No sé, cariño,
cómo describirte,
sin ser yo el objeto que describo,
pues cuando te veo me veo,
me vuelvo tuyo por entero.

No sé, cariño,
no sé...
sólo sé...
que te quiero.

 

sábado, 17 de octubre de 2020

Inconsciencia Colectiva

Caminas con el silencio forzado,
por la mordaza anestesiado,
viendo el programa implantado.
Creyéndote libre, 
cuando eres un auténtico esclavo.
Ves lo que quieren que veas.
Escuchas las doctrinas a diario.
Y vives una y otra vez la historia,
el cuento que siempre han contado.
Tu capacidad de discernimiento se borra.
Eres un borrego, te crees tu propio liderazgo.
Mientras vivas dividido,
llevando la bandera de la razón a tu lado,
estarás ahogado en los mismos charcos.
Ya ni siquiera respiras,
hasta el aire que te sustenta
te parece un mal presagio.
Y continuas perdido 
en el laberinto programado,
discutiendo las salidas
sin saber como has entrado.
La manta de la queja
te tiene bien enredado,
y sigues dando vueltas
sin dar un solo paso.
Allá en el horizonte,
cuando dejes de estar amarrado,
cuando caduquen los programas
que tu inconsciencia ha creado,
descubrirás que el sol te ilumina,
que el laberinto era un teatro,
y serás por fin protagonista
de una vida sin engaños.



lunes, 28 de septiembre de 2020

El líder incausado

Cuando consigues estar de verdad contigo,
la soledad desaparece,
la necesidad desaparece,
el miedo desaparece.
Te conviertes en líder incausado,
todo es como debe ser,
justo en su momento,
en el instante perfecto.
Todos los instantes se convierten en uno solo:
El momento presente.
Y todo lo que ahí transcurre
está lleno por completo de paz.
Ni un gramo de disputa rompe tu armonía
pues tú sólo tienes un dueño:
El infinito Amor que eres. 
Lo creado te abraza sin medida,
y te transformas en un faro de luz
que alumbra cualquier camino.
Los juicios y las comparaciones ya no existen,
pues esa luz que eres todo lo llena.
La oscuridad se convierte en ilusoria,
pues aun en ese estado transitorio,
pervive tu luz.
Y así, con la humildad de tus pasos como semilla,
siembras la cosecha de la abundancia,
para que tus hermanos de camino,
que siempre han estado y estarán contigo,
recojan los frutos del Amor verdadero.