viernes, 25 de marzo de 2016

Bendiciones

  Dentro del proceso consciencial de cada alma no es extraño encontrar las que deciden ponerse en manos de lo que ellas denominan un "maestro" para recibir sus bendiciones. Esta circunstancia les produce un gozo que en la mayor parte de los casos, fruto de su fascinación, sienten que proviene de la acción directa de dicha persona, a quien ellas mismas sin casi darse cuenta han dado el calificativo de especial. Por supuesto, no estoy en contra ni a favor de este tipo de experiencias, porque sé, a ciencia cierta, que cada uno vivimos aquello que hemos creado desde la natural evolución de nuestro autoconocimiento. No obstante, si nos vamos a lo básico, a la raíz, ¿qué es un maestro? en la definición de la palabra existen tres acepciones principales:

- "Persona de mérito relevante entre los de su clase".
- "Persona que enseña".
- "Persona que se maneja hábilmente en una actividad determinada".

En definitiva, un maestro es una persona relevante que nos enseña y es hábil en alguna cuestión. A partir de aquí, yo os diría que, si profundizáis en ello, os daréis cuenta de que prácticamente todo el mundo entra en esta definición en alguna u otra faceta vital. Por lo tanto, la conclusión sería que o bien todos somos maestros, o bien no existe ninguno. Llegados a este punto da igual en que lado os queráis situar, pues ambos lados son finalmente el mismo. A aquellos que seguís a alguien que denomináis vuestro maestro os digo: "Vivid la experiencia desde el gozo y el disfrute del instante, pero, eso sí, estad atentos para permanecer en esa presencia y no entrar en la vibración de la diferencia, pues si lo hacéis, si entregáis a otra persona la responsabilidad de vuestra realización, os será mas difícil reencontrar vuestra maestría". Lo real es que la diferencia no existe. Lo real es que no hay personas superiores a otras. Lo real es que compartimos vibración, cada uno en su escala, siendo todo Uno, y todo lo que te acerque a ese Uno te acercará al conocimiento del Dios que eres. Aquellos que veneráis en ritos y ceremonias, aquellos que idolatráis objetos pertenecientes a algún supuesto Avatar, aquellos que esperáis con prestancia la bendición del elegido, sed prudentes, pues la verdad que buscáis está dentro de vosotros, y las parafernalias o artificios que practicáis para encontrarla, en muchos casos, os están alejando de ella.

Ya sois maestros, ya sois Dioses, ya sois benditos. Por lo tanto, bendecíos unos a otros por la inmensa oportunidad que tenéis de recrearos en esta vida, sintiendo, cada uno a su modo, la chispa de eternidad que brilla en su interior.


viernes, 19 de febrero de 2016

II Jornadas de Medicina Integrativa

  El pasado viernes día 12 tuve el placer de participar como ponente en las segundas jornadas de Medicina Integrativa celebradas en nuestra ciudad, en Sevilla. Hago constar aquí mi total agradecimiento a los compañeros de la Asociación Hinneni, organizadores del evento, y en especial, a Lorenzo, promotor del mismo, a Fernando, que ejerció de presentador de los ponentes, y a Julián, por sus labores de coordinación.
Os adjunto el video de mi charla, así como el enlace para acceder a las charlas de los distintos ponentes.

sábado, 13 de febrero de 2016

Relaciones



  Nuestras vidas, en sí mismas distintas pero iguales, tienen un denominador común, y es que vienen determinadas por la calidad de las relaciones que establecemos, primero y fundamentalmente con nosotros mismos y después con el resto de acompañantes de camino que nos dan la grandiosa oportunidad de reconocernos unos a otros en el mutuo ejercicio del compartir. Si reflexionáis un poco no tardareis en daros cuenta de lo inmensamente manipuladas que están nuestras relaciones. Pero, ¿manipuladas por qué? ¿Por quien? ¿de qué modo? Evidentemente por nosotros mismos, a nuestro modo y manera. La mayoría de las ocasiones sin darnos cuenta de esa manipulación por la sencilla razón de que existe de antemano.  Antes de que exista la relación ya existe la manipulación, y tú, y yo, y nosotros, aplicados borregos donde los haya, corremos con premura a cumplir los cánones que la consciencia social determina ¿o sería mejor llamarla inconsciencia? Así, casi sin darnos cuenta, la mayoría de las relaciones están imbuidas de un determinismo que las enfoca a un resultado socialmente aceptable antes de que ni siquiera hayan empezado realmente. La mente se agarra a la forma y convierte la costumbre en ley de cumplimiento obligado. Y esto, altamente presente en el acerbo cultural que nos invade, condiciona, manipula, controla y esclaviza nuestro sentir. La libertad desaparece en manos de lo socialmente correcto, y tú, poseído enteramente por el miedo a vivir lo real, haces oídos sordos a ese sentir que hace vibrar cada célula de tu cuerpo ante el reencuentro con esa energía reconocida, esa energía que eres tú mismo, y te olvidas de ti. Te metes en el juego de las justificaciones mentales que dan peso a las formas establecidas y los modos de comportamiento, y aun habiéndolo sentido, aun habiendo reconocido esa vibración amorosa que explota en tu interior y te hace uno con esa persona, con esas personas, te das media vuelta, agachas la cabeza y vuelves a tu jaula de barrotes dorados a seguir siendo esclavo. Te han dicho una y otra vez que es lo que tienes que cumplir en esta vida y tú, inconsciente de ti, te lo has creído y no haces mas que reproducirlo. Encontrar una persona a la que amar, ser padre/madre, tener un buen trabajo, una buena casa...etc El libro de instrucciones de la vida lo han escrito por ti y te has empeñado en seguirlo al pie de la letra cuando nada más empezar descubres que es falso, que no hay instrucciones para vivir y que las páginas más maravillosas son las que nadie puede ni podrá nunca escribir por ti. Escúchate, siente, vive. Atrévete a hacerte caso aunque eso parezca ir contracorriente, porque la realidad será que él único que seguirá la auténtica corriente de lo que Es serás tú.

lunes, 28 de diciembre de 2015

Dioses

¿Sois realmente conscientes de que somos dioses? ¿Y qué es Dios? ¿Acaso Dios no es todo lo que existe? Las escrituras siempre han dicho que Dios está en todas partes, por lo tanto no hay nada que no sea Dios. Tú eres Dios. Yo soy Dios. Todos somos Dios. Y cuando se habla del Todo se quiere decir que no se excluye absolutamente nada ni nadie. También debemos incluir los ámbitos de nuestra naturaleza que pudieran considerarse oscuros, ya que forman parte, como tú y como yo, de ese Todo al que nos estamos refiriendo. Los criminales son Dios. Los asesinos son Dios. Los dictadores, los sicópatas, son Dios. Abrázate, abrázame, abrázalos, mírate al espejo, y verás a Dios.
 
  El creador, el padre (como solemos llamarle), existía en la no existencia de lo ilimitado como un pensamiento eterno sin manifestación, hasta que decidió volcarse sobre sí mismo para experimentarse y expandirse con el gozo de esta acción experiencial. A partir de ello, surgió la luz manifestada en seres que fueron recreándose en ese gozo. Éramos gotas de luz en la inmensidad. Perlas de felicidad incausada vibrando en el vacío. La propia contemplación, la propia evolución de Dios en sí, continuaba y continuaba en una expansión ilimitada, sin fin ni principio, esencia creadora. Múltiples ámbitos vibratorios, a los que llamamos dimensiones, fueron surgiendo de la propia reverberación de la luz. Los universos, las galaxias, las estrellas, los planetas... la belleza de la creación densificada da pie a la materia. Y en un minúsculo planeta azul, de una minúscula galaxia, de uno de tantos universos, surgió la humanidad. Así, nosotros mismos como dioses, como gotas eternas de luz magnificada, nos creamos la oportunidad de experimentar directamente nuestra propia creación. En un planeta, al que llamamos Tierra, y llenamos de vida para desde el disfrute de la experiencia vital redescubrirnos, para desde nuestra condición material de hombres llegar al conocimiento pleno y manifestarnos como dioses-hombres. Para ser cristos vivientes que no conocen la muerte, porque todo lo que existe es vida. Para expandirnos en el Amor que en esencia somos y compartiéndonos experienciar nuestra multidimensionalidad fundiéndonos conscientemente con el Padre, del que nunca jamás nos hemos separado, pues somos él mismo.
 
  Trascendamos pues las limitaciones de la forma para, desde el gozo de vivir, situarnos constantemente en el Amor de un presente continuo, y así, siendo los dioses que somos, expresar nuestra creatividad llenándonos de vida, para poder sentir nuestra casa, nuestro hogar, en cada rincón de lo creado.

jueves, 12 de noviembre de 2015

La sombra

La sombra me invade
y yo me retuerzo,
perdido en apagones,
inconsciente de mi sueño.

La sombra me invade,
me deja sin aliento,
derrotado en la batalla
sin estar despierto.

Y caigo al pozo,
oscuro y negro.
Un pozo sin fondo
que me deja seco.

Sediento muero
y vivo al mismo tiempo.
No sé donde estoy,
ni puedo saberlo.

La sombra me invade
conquistando aspavientos.
Me deja vencido,
rendido, desecho.

Se acabaron mis luchas,
por fuera y por dentro,
o abrazo mis sombras,
o lo dejo.

La sombra me invade
y yo me entrego,
a la muerte, a la vida,
al infinito entero.

La sombra me invade
rindiéndome por completo,
viviendo el Ahora,
aunque sea negro.

sábado, 31 de octubre de 2015

Individuo Unidad

  El mundo está lleno de individuos que, en sí mismos, son Unidad. Lo que ocurre es que algunos de esos individuos están tan atrapados en dicha unidad individual, representada por el sujeto y el yo, que su estado de consciencia actual les incapacita para percibir que aquello a lo que están tan aferrados es algo tan sutilmente obsoleto que no existe más que formando parte de una Unidad aún mayor. Y así, sucesivamente, desde un escalafón vibracional hacia otro, a los que llamamos dimensiones, hasta llegar a lo absoluto, donde creador y creación son lo mismo, donde todo es uno literalmente, en su percepción y en su manifestación.
 
  Sin embargo, como la vida es tan mágicamente maravillosa, no hace otra cosa que darnos una y otra vez la oportunidad de reconocernos en esa Unidad de lo que es, trascendiendo al individuo. Y os preguntaréis: "¿Y todo eso cómo se hace?" Pues la respuesta, de sencilla que es, se nos escapa continuamente entre los dedos. La respuesta es: jugando. Sí, jugando el juego de la vida para reconocerlo como el juego que verdaderamente es, que como todo juego sólo tiene un objetivo: disfrutar. Claro está, ¿de qué disfrute estamos hablando? Por supuesto, no me refiero al disfrute banal que únicamente busca la satisfacción de los sentidos, sino a ese disfrute que no está tan relacionado con el acto como con la presencia. Es decir, un estado interno de paz, aceptación y plenitud que te permite saborear cada momento vivido desde su esencia, sin condiciones, sin etiquetas, sin juicios, sin manipulaciones. Desde el instante en que decidas vivir ese disfrute, que es el sentido primigenio de esta vida, disfrutar de la existencia, desde el mismísimo instante en que tengas esa pretensión, estarás empezando a manifestarla. Todo ello, como muchas veces os he indicado, hará de manera natural, como resultado de esa intención, que en vuestra vida vayan desapareciendo los límites, los determinismos, las contundencias, para ser sustituidos por suavidad, silencio, ternura, fluidez, Amor. Dejará de importar tanto el qué y el cuándo, para centrarse todo en lo que representa la vivencia del ahora, del presente, el cómo.
 
  Además desde el mismo momento en que nos dedicamos a jugar descubrimos que la vida nos responde, e interactuando con nosotros nos llena de espejos que multiplican la visión de lo que somos y lo que estamos experimentando. Una vez más, os repito, con un único y fundamental objetivo: Reconocernos jugando. Al hacerlo, al ser conscientes del juego y de que formamos parte de él, nos convertimos en jugadores activos, y todo, absolutamente todo nos habla, nos dice y nos cuenta sobre lo que somos, sobre lo que Es.
 
  Y ya que estamos aquí podemos ponernos a jugar con las palabras del título a ver que nos dicen. Por ejemplo, "Individuo" viene de "Individualidad", si cogemos esta palabra y la separamos In/divi/dualidad, podemos sacar un "mensaje oculto" que nos está comunicando que estamos En (In) la división (divi) y la dualidad, Es decir, que mientras nos creamos individuos estaremos, en el fondo, vibrando en una consciencia de separación, que no es real, y que sólo existe en el ámbito de nuestra creencia y nuestra gradación vibracional. En lo que se refiere a la otra palabra, "Unidad", viene efectivamente de Uno y nos indica claramente el final del camino, la total identificación con el Todo. Si queréis podemos incluso seguir jugando y nos encontramos que ambas palabras terminan en "dad", lo cual puede ser perfectamente una pauta para el camino: Dar. Pero este "Dar", como ocurría anteriormente cuando abordamos el disfrute, ha de estar exento de cualquier amarre o carga alguna, ha de ser incondicional, porque sino no estaremos dando, y, casi sin darnos cuenta, estaremos cayendo en las redes del apego, la exigencia y el control, y esto no tiene nada que ver con la pauta que nos indicaba el camino. Por lo tanto, y para terminar, os invito a jugar, jugar y jugar, dejaos de una vez por todas de tomaros la vida tan en serio, y construiremos entre todos una nueva humanidad, con las firmes columnas de la humildad, la aceptación y la generosidad, como sostenes del templo de Amor, que somos y siempre seremos. 

domingo, 25 de octubre de 2015

Todo tiene arreglo

   ¿Os habéis dado cuenta de que ya desde el momento de nacer lo hacemos corriendo? Incluso antes del nacimiento el esperma seleccionado ha de emprender una tremenda experiencia hasta llegar al óvulo de su destino que espera ser fecundado. Dejando atrás supuestos rivales, él, el único, el elegido, es el que llega a la meta final que da vida a una decisión consciente de encarnación en esta nuestra Tierra. Pero, no nos confundamos, esto puede ser una carrera, sí, esto puede tener una meta, sí, pero, en estos términos, en esta evolución natural marcada por el ritmo armonioso de la creación, no hay competición que valga, no existe, no existe el tú y el yo, tan sólo existe el Todo en una revolución vital manifestadora de lo que Es. Sin embargo, nosotros, vestidos con el traje de la inconsciencia, todo lo pintamos de prisa. Hasta en este sublime y divinal momento, que es el nacimiento, ya nos tatúan con el tatuaje invisible del imparable reloj marcador de tiempos inexistentes mas que en el juego despavorido al que nuestra mente nos arrastra. Antes de que un alma decida venir a este mundo ya las parejas en disposición se ven programadas por el argumento asfixiante de la prisa implacablemente aterradora. El invento de la edad determina, de manera rotundamente explícita, el cómo, el qué, y el cuándo, deben venir nuestros hijos al mundo. Claro está, todo esto se mantiene vivo porque la masa cree en estos parámetros a pies juntillas, entonces las mentiras se hacen verdad y las verdades desaparecen. Y así, voluntariamente absorbidos por el circo de la procreación, danzamos perdidamente ajenos al ritmo que late en lo profundo de nuestro ser y que es el ritmo de la vida entera. Nos convertimos, sin saberlo, en máquinas maniatadas que si no cumplen los cánones de la programación establecida es que están estropeadas y deben arreglarse. ¿De verdad creéis que en la creación existe algo que deba arreglarse? ¿Sois realmente tan ilusos que pensáis que existe algo mal hecho en donde nunca existe ni existirá el concepto equivocación? La humanidad, desde su perspectiva de ser el centro del mundo, no ve más allá de sus narices, y enredada en el hacer ,busca y rebusca en una obsesión baldía por arreglar todo aquello que no coincide con su limitadísima visión de las cosas. Nos creemos que somos los dueños de todo y no somos nada. Nos apropiamos del planeta, del universo, como si de un jardín particular se tratará, menospreciándolo, apartándolo, inmersos en el desconocimiento. Y ponemos reglas a todo, buscamos los por ques de todo, enredando y enredando una madeja que nos mantiene entretenidos en nuestra ignorancia.
 
Queridos compañeros de viaje, nuestro destino no es otro que reconocernos, que recordarnos, y la obra de teatro que nos abarca no es más que un decorado cambiante e impermanente. Descubriremos que somos mucho más que el decorado, descubriremos nuestra eternidad, al Uno que nos refleja, al Dios que somos, y entonces, de una vez y para siempre, todos nuestros actos serán divinos.